Edición de marzo · Interiorismo

Notes From a Recent Planning Session

Antes de tocar una pared o comprar un mueble, conviene sentarse con un plano, una cinta métrica y una lista honesta de prioridades. Esta nota resume lo que surgió en una reunión de planificación para un departamento de dos ambientes en Posadas.

La consigna era simple: renovar el living y el comedor sin cambiar la distribución original. El presupuesto estaba definido, los plazos también, y el margen de error era casi nulo porque la familia necesitaba seguir viviendo en el lugar durante la obra.

Lo primero que se definió fue el orden de intervención. No tiene sentido elegir la pintura antes de resolver el piso, ni comprar cortinas sin tener claro el color del sofá. La secuencia parece obvia, pero en la práctica se saltea todo el tiempo. En esta sesión se armó una lista de decisiones encadenadas: primero superficies, después textiles, al final los accesorios.

El segundo punto fue el almacenamiento. El departamento tiene pocos metros de pared libre, así que cada centímetro cuenta. Se descartaron los muebles modulares grandes y se priorizó una estantería baja que funciona como divisor visual sin bloquear la luz. También se midieron los pasillos: 70 centímetros es el mínimo para que una mesa de comedor no estorbe el paso hacia la cocina.

La paleta surgió casi sola. Verde salvia en la pared principal, terracota en los cojines y un neutro cálido para el resto. No hace falta más. Cuando los colores se eligen con una lógica clara, el ambiente se sostiene solo.

Publicado el 12 de marzo de 2025

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